Otra prueba más que el nombre «Jésus» transmite la idea de caballo.
POR FAVOR, EXAMINE CON ATENCIÓN ESTA FIGURA:

Esta imagen escaneada, pertenece a la página 8
de la sifráh (libro)
“ENCICLOPEDIA
ILUSTRADA DE HISTORIA DE LA IGLESIA” de los
autores: Samuel Vila y Darío A. Santamaría, publicada por la Editorial CLIE, de
España, EN
1979.
Como lo describe la nota al pie de la fotografía, "Esto era lo que los paganos
pensaban de la religión cristiana en el siglo 2", ¿ESTABAN EQUIVOCADOS los
paganos del siglo 2 acerca de esto? ¡INEXORABLEMENTE QUE NO!
Esto, significa que siendo solamente Jesús
[exactamente bajo ese nombre] el único que puede pender de una
cruz, y que Alexamenos lo venera como su
Dios [exactamente bajo ese nombre],
demuestra clara y contundentemente que por lo menos en el siglo 2, ya era del
conocimiento común y general de la gente de aquel entonces que
Jesús era comparado por un caballo.
Aunque la nota al pie expresa “pende un asno” eso de «un asno» es un despiste
por alejar la atención a la figura del caballo; de todas maneras aunque son
diferentes géneros, y aunque el dibujo hecho en la pared no contiene exactitud, cabalmente puede suponerse que se trate de un asno ó un caballo; los autores y
editores de la mencionada sifráh, por la preparación académica en
teología que ellos detentan, ya eran
conocedores que el Dr. Strong ya había codificado en su famosa Concordancia
Exhaustiva al vocablo hebraico para «Caballo»: "SÚS", bajo el número
H5483; yo personalmente creo que ellos no ignoran
hermenéuticamente la gravedad de "SÚS".
Los apologistas, honrados hoy por la teología cristiana
como Padres de la
Iglesia, que incursionaron en la Kehil·láh primitiva para el siglo 1
y que alcanzaron auge a partir ya en el siglo 2, como helenistas que eran y
aficionados hasta la coronilla de la filosofía griega clásica y de la mitología,
paganos en sus prácticas religiosas, además de ser sumamente judaicofobos (fobia
a todo lo que pertenezca o parezca judío),
antisemitas y antinomianos (anti-ley ó sea anti-Toráh), en su afán por aplastar
y hacer desaparecer definitivamente el estimable nombre de YâHŠhÙ‛ājH,
helenizando ("convirtiéndolo" de la lengua evraica a la griega) este límpido
nombre a
Ιεσούς,
Jesús,
en su consigna que
εσούς,
esús,
hiciera alusión, y por lo tanto venerara,
devocionara y alabara a
Ζεύς,
Zeus, ¡NO SE PERCATARON que en la lengua evraica SUS es la
pronunciación para caballo!
Los guardias de los palacios imperiales,
como encontramos en la referida nota al pie, siendo algunos de ellos conocedores
de la lengua evraica (sobre todo los que eran enviados a espiar a las sinogogas,
tenían que conocer hebraico para saber qué hablaban adentro de ellas),
percibieron que el hoy desaparecido Alexamenos, que tuvo que ser un
cristiano, tenía por
Dios
a un hombre (he allí el dibujo del cuerpo), que siendo (el genuino) un israelita
de la tribu de YâHudáh (Judá), y por lo tanto evraicoparlante, cuyos
seguidores igualmente tenían que ser de habla hebraica, para connotar que su
nombre helenizado tenía la trascendencia evraica de caballo, le hicieron al
hombre crucificado del dibujo, una cabeza de
caballo; que para despistar, le pusieron a la susodicha nota: “De una
cruz en forma de
T pende un asno”. De
manera, que estos guardias (o uno de ellos) confundiendo a
YâHŠhÙ‛ājH con
Ιεσούς,
se burlaron de Alexemenos a quien consideraron que adoraba a «He aquí, el
caballo». Para detalles lingüísticos de ésta espresión,
haga clic aquí.
Quiero traer a colación, aprovechando la circunstancia y el espacio, que al
escribirse desde un principio, desde el siglo 1, de esta manera:
Ιεσούς,
algo importante que se pone en evidencia, es que la famosa y malísimamente
entendida «i griega» NO ES la Y, sino la
Ι,
o sea que es la mismísima I latina (i). Esto lo escribo, por la razón que hay
"sabios" que dicen que nunca hay que escribir Yeshúa, sino Ieshúa,
Yahshúa sino Iashúa, iam en vez de
yam, etc. "porque la Y es i griega";
entonces que demuesten cuando
alguna vez se ha hallado arqueológicamente estar escrito: “Υεσούς”
¿¡!?
Otro punto muy importante, tomando en cuenta que el dibujo de la pared está
fechado arqueológicamente en el siglo 2, un siglo cuando aún estaba fresca la
Enseñanza de los Emisarios [Šhelíyaĵím, Apóstoles],
siglo en que todavía no se había levantado ni Atanasio ni Eusebio, es decir que
no se había confeccionado la doctrina de la trinidad;
una vez más, esta lámina y su nota al pie ponen en evidencia que
YâHŠhÙ‛ājH era tenido por el Poderoso, por Elohím, y que Él recibe directamente
devoción. NO favorecemos la pagana doctrina
cristiana de la
trinidad,
de ninguna manera, pero tampoco compartimos y defendemos el pensamiento
arrianista, que le despoja elohimidad (divinidad
o deidad) a nuestro Marán y Redentor
YâHŠhÙ‛ājH el MaŠhíYāĴ. La inscripción griega expresa que
la gente de aquel siglo ya tenía información que de conformidad a la Doctrina
Šhelíyaĵítica (apostólica)
YâHŠhÙ‛ājH es Elohím y no un ser inferior a Elohím o en segundo lugar; en ese
siglo no había trinidad, ni unitarismo,
que son extremos del actual cristianismo, y
que aún hoy lamentablemente ha leudo, juntamente con el neo-arranismo, a muchas
congregaciones mesiánicas, nazarenas y efraimitas.
El nombre Iesús (modernizado a
Jesús) ya había alcanzado plena fama en
aquel imperio romano de los primeros cuatro siglos; el
cristianismo, ya estaba desligado de sus raíces evraico-judaicas, se había
desarrollado gigantescamente a tal extremo que los emperadores ya no lograron
sofocarlo. Mientras los apologistas confeccionaban una doctrina de sincretismo,
mezclando las verdades de las Tov (Buenas)
Noticias [Besoráh, Evangelio] con los
conceptos mitológicos e idolátricos del paganismo griego y del mitraísmo
zoroastriano exportado de la antigua Persia (actualmente Irán), fue
desarrollando durante esos siglos esa abominable
teología, hasta que al fin apareció en escena el famoso Emperador
Constantino el grande, quien recibiendo el
Espíritu Santo de
HaSatán, convocó a los obispos al
primer Concilio Ecuménico de
Nizéus (Nicea),
creando la abominable maquinaria gubernamental de la estatal religión del
Cristianismo, obteniendo de esa manera una
relativa estabilidad política y social de su imperio, el 325 E.C.
En síntesis, podemos tomar la siguiente ilustración: Alexamenos, es una figura
que representa a la humanidad global del Cristianismo,
el cual infiriendo sobre el axioma griego de la inscripción, se encuentra ciega,
a pesar de los ojos abiertos, venerando a un
caballo como su Dios. Y para más, al decir
la nota: «con los brazos abiertos contempla esa cruz»,
demuestra que sin afición y apego a buscar la verdad, Alexamenos, o sea el
figurado pueblo cristiano, abre sus brazos
en actitud contemplativa a un objeto de culto (la cruz),
que por siglos desde el arcaico Mitzráyim (Egipto) es [porque sigue siendo]
símbolo fálico (sexual) del ocultismo. Es sumamente
deplorable pues el estado de ignorancia ruĵítica (espiritual)
en que se encuentra sumida la Cristiandad.
Más adelante investigaremos que significado tiene el nombre Alexamenos, tanto en
el idioma griego como en otros en los cuales tenga un sentido. Alexamenos, como
alegoría de la población cristiana, tanto la
occidental como la oriental, se encuentra cruelmente cautiva en las habitaciones
de los palacios imperiales, que no son otra cosa más que «habitación de
demonios, y guarida de todo espíritu
inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.», es decir:
Bavel, Babilonia
[Rev 18:2], cuya capital es la Gran Ramera del capítulo 17;
la cual tú, amigo evangélico, denuncias a
diestra y a siniestra que es la Santa Madre Iglesia
Catolica Apostólica Romana, de donde crees tú que ya te expatriaste y sin
embargo tienes heredadas sus raíces grecorromanas (¡y muy enrraizadas por
cierto!), y no te das cuenta que con tu mismo lenguaje, tanto religioso como
seglar, todavía te hacen, oh querida iglesia,
ser hija de la
Ramera, porque tal como la madre
es la hija, (YâHezquiËl/Eze 16:44).
Esfuérzate en percibir que aún, tu Biblia en
las que tanto confías que es la
luz que guía tus pasos, está manoseada,
contaminada y envenenada [Rev 8:11 «Y el nombre del koĵáv se dice Ajenjo. Y la
tercera parte de las máyim fué vuelta en ajenjo: y muchos murieron por las
máyim, porque fueron hechas maráh.] Las máyim, aguas, simbolizan las Qedošhím
Escrituras y Ajenjo es el ángel San Jerónimo,
que precisamente por encargo especial de Constantino,
dentro de la propia ciudad de YâHrušhaláyim (Jerusalén,
Jerusalem, Yerushalaim) se embarcó a la tenaz y profunda
tarea, que le llevó años, de distorcionar las Escrituras originales que estuvieron en sus
manos [y hoy están muy escondidos en la biblioteca
secreta del Vaticasno], abortando finalmente
su infernal, tenebrosa y terrorista obra: La Vulgata Latina,
fundamento irrenunciable y obligatorio del
vocabulario de
TODA
Biblia, en TODA
lengua; en TODA época, sea que se le
designe: Versión "Antigua" ó "Moderna".
Para entender porqué hemos remarcado entre paréntesis, en rojo y cursiva, los vocablos que son inmundos, le sugerimos a nuestros apreciables visitantes que lean las páginas web de nuestras Tablas de Vocabulario Qaddóšh, la uno y dos (Cliquee sobre los números).
Es nuestro más ferviente y sincero anhelo que todos los cristianos, clérigos y laicos, que tienen en su biblioteca un ejemplar de la Enciclopedia Ilustrada de Historia de la Iglesia, y de aquellos que estarán leyendo esta página web y de las otras conexas a este sitio web, estas líneas los hagan reflexionar para buscar la eméЋ (verdad) y se resuelvan a restaurar las raíces evraicas en pleno siglo 21, de las que gozamente se fructificaban aquellos talmidím de la Kehil·láh primitiva (del siglo 1), renunciando profunda, completa y valientemente a todas las raíces grecorromanas. ¡Que Abba YâHWëH y nuestro Marán YâHŠhÙ‛ājH oiga nuestro ruego y el suyo, estimado visitante sincero, y Él tenga raĵamím (misericordia) de las nešhamóЋ (almas) perdidas!
Para escudriñar más nuestras enseñanzas, ofrecidas asequiblemente (libremente) [usted no necesita suscribirse a un grupo de E-mail] en nuestro sitio web, le rogamos que haga clic en la siguiente liga: http://csefarad.ancient-hebrew.org/listado.html.

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21/01/2007