Nuestra Biografía

Hace 12 años, (en 1992), que regresé de U.S.A. luego de pasar allí mis últimos dos años después de mi teshuváh (reintegración) al Judaísmo Tradicional; a mi regreso a ésta tierra de mi dispersión [disperso de Tzión] que me vio nacer: El Salvador en la América Central, me di a la tarea de buscar a personas o congregaciones que tuvieran la identificación de “judíos” o “israelitas”. Conocí, visité y me relacioné en un tiempo con la “Comunidad Israelita de El Salvador” formada por auténtica gente judía, de la línea Liberal (yo venía de la Ortodoxa), moldeada en el clasicismo social de alta categoría aunque altamente respetuosa y educada para con los demás que no pertenezcan a esta noble comunidad; por supuesto, ellos son sin el carácter misionero (al que toda línea Judaica llama “proselitismo”). Dado que el carácter misionero es uno de mis fuertes principios dentro de mi incansable vocación; por ello, me dediqué, por mi propia cuenta, a buscar gente, no importa si sea humilde pero que sea sincera, buscadora de la verdad y de la adoración limpia y original que viene desde nuestro patriarca Avrahám; la búsqueda no ha terminado y tampoco ha sido fácil, pues entre la gente, sea pobre o de «clase media ó alta», hay algunos que les resulta sumamente duro y hasta "herético" recibir una doctrina como lo es la noble, digna y celestial Doctrina Yisraelita. Todos estos 12 años han sido fraguados en el torturante crisol de las más duras experiencias interpersonales, soportando con paciencia todo tipo de resultados; buenas y malas experiencias. A mí me tocó en destino, (por designio del Omnisapiente por supuesto), ver venir gente, recibirla, tenerla por un tiempo y verla irse, a veces regresar y ya no de igual ánimo y luego volver a desertarse o ya nunca volver; de manera que el fruto de estos 12 años ha sido siempre con gente nueva, fresca de su mente.
Al decidir fundar y fundamentar la Comunidad Yisrael Sefaradí Esenia Netzarí, fue como resultado de contar con afectísimos fraternos y fraternas que llevan ya una antigüedad, algunas de 6, 4, 2 o 1 años y otros de apenas meses; todos ellos salidos de sectas del tipo “Iglesia de Dios Israelita …” guardadoras del Sábado, gente que lleva acumulado años de venir celebrando los Estatutos del Eterno, pero al estilo secta protestante; de entre ellos, algunos pocos sólo con «el séptimo yom/día», otros con además «las 3 fiestas» que ni les salen 3 sino 2 [víspera de Pascua, Pentecostés y Cabañas]; y la mayor parte y la más antigua de la congregación, además con las 7 Solemnidades  (Wayiqrá/Lev. cap. 23) y aún más pocos que además ya venían guardando el Estatuto de Rosh Jódesh [llamado por ellos Nueva Luna], la cual es cada Principio de Mes (BeMidbar/Núm. los capítulos 28 y 29). De toda esa gama de Israeles espirituales han salido todos los nobles fraternos y fraternas que hoy forman nuestra modesta y distinguida Comunidad.
Como nuestro nombre lo indica, somos «comunidad» porque tratamos de esforzarnos en conducir nuestras existencias conforme al ejemplo mostrado por la Comunidad Primitiva fundada por HaMashíaj y liderada por sus Emisarios (apóstoles) (Ma‛asé/ Hch. 2:44); ese es parte de nuestro fundamento apostólico (conforme al “Nuevo Testamento”) y no quiero ser mal interpretado: estamos tratando de perseverar en unidad, no que ya lo logramos. Nuestro fundamento profético (
conforme al “Viejo Testamento) esta basado en la Educación y Cultura Sefaradita (el Centro Educativo Sefaradita de Jerusalem, Hamercaz, enseña que no debe decirse “sefardita” o “sefardíes”, debe haber una “a” entre la “r” y la “d”) la rama étnico-religiosa del Pueblo Yehudí/judío de entre los del arraigo etno-genético-cultural que nos vinculan, con ricos y floridos principios de enseñanza y prácticas judaicas; aunque bien es cierto que hemos dado cabida a ciertos elementos Ashkenazitas, Teimanitas (Yemenitas) y Syríacos (Asirios), por la enorme utilidad que contienen éstos elementos para seguir edificando la Beyth de YâHWëH (“Casa De YáHUeH”).
Otro elemento categórico para nuestra identificación «SEFARADÍ» es, que conforme a las modernas investigaciones y descubrimientos, casi Todos los iberoamericanos descendemos de los emigraciones venidas de la Península Ibérica (España y Portugal) porque nuestros rasgos fisonómicos lo delatan y lo demuestran, por mucho rasgo indígena que tengamos siempre hay sesgo fisonómico sefarádico; pudiéndose comprobar tecnológicamente con los exámenes de ADN; por otra parte, consta una Declaración Oficial del Alto Rabinato y una Oficina gubernamental del Estado de Israel, ya hace de más de 10 años y que fue publicado en uno de los principales periódicos de Israel. (Este dato con fecha y nombre no lo tengo disponible por ahora, si alguno lo tiene, por favor, envíala para incluirla). Y por si acaso, alguien “se hubiera” escapado de tener un cruce genético-sanguíneo (creo que esto ya es imposible) con Sefarad, ¡siempre trae por designio elohímico ser Israelita!

¿Cómo? En el capítulo 11 de 1 Reyes vemos que como consecuencia de la caída en la idolatría de Shelomó (Salomón), YâHWëH le suscita un adversario y vemos como a través de un encuentro de Yahroboam con el profeta AhYah se predice el rompimiento de la unidad de todas las tribus de Yisrael. A la muerte del rey Shelomó y el ascenso al trono de su hijo Roboam [es notable que el hijo de Salomón no tiene «YâH»], se cumple la profecía antes citada y todos los capítulos siguientes y de 2 Reyes y sus equivalentes en Crónicas nos muestran desunidos a un reino de Ysrael [10 Tribus Confederadas] y a un reino de Yahudáh (J-udá/J-ude-a) [aliado con BenYâHmín (1 R. 11:13 y 12:21)]; rotura que persiste hasta el yom de hoy (id. 12:20), cuyas registros históricos llenos de idolatría y blasfemias en ambos bandos son de lo más vergonzosas y humillantes. No obstante, hay la voluntad y un propósito de parte de YâHWëH (id. 12:24) que veremos más adelante. El castigo al pecado de Judá e Israel llegó: 1ª consecuencia: destrucción del reino de Israel, el fracaso de Efraim, (2 R. 17:1-23), el 740 A.E.C. con el aparente desaparecimiento de las 10 tribus, las cuales jamás retornaron a su tierra y aún andan “perdidas”. Y 2ª consecuencia: la cesación del reino de Judá y la deportación de  a Babilonia el 590 A.E.C. No obstante, este tuvo la merced de tener límite en su castigo: 70 años. (YirmiYâH/Jer. 25:1-14, 2 Cro. 36:17-21, Yir. 29:1-14, 2 Cro. 36:22-23, Ezrá/Esdras 1).

Ahora bien, YâHWëH hace la promesa de re-unir, de restaurar todas las tribus de YiŠraËl: Yir. Caps. 30 y 31: YâHjezqiËl/Ez. Cap. 36 y 37:15-28, por ello llama por sus propios nombres a las 12 tribus en GilYâHnáh (Revelación/Apo.) 7:4-8. YâHWëH no es mentiroso ni truquero para hacer una “componenda” de «sellar a 12,000» yehuditas para cada una de las otras 10 tribus ¡Puesto que ellos sólo caben en 2 tribus: la Tribu de YâHudáh y la Tribu de BenYâHmín! o “mágicamente convertir” en Yisraelitas de entre los cristianos, a como de lugar, porque así “lo expresa el Nuevo Testamento”, puesto que tiene que escogerlos conforme a la mismas palabras que salieron de Su boca: 1 R. 12:20 “… esto lo hago YO”, las cuales sopesándolas y cotejándolas con las promesas a los patriarcas (repito: Él no es mentiroso ni truquero): Berëishít/Gen. 12:1-3, 17:4-8, 18:18, 48:13-22, especialmente en el pasuk/versículo 19 donde es mal traducida la expresión “multitud de naciones” aunque bien la RVA lo rinde como “plenitud de gentes”, lo cual se acerca mucho mejor a la expresión hebraica “meló kol HaGoyím”, palabra que Rav Shaúl (Pablo) repite con exactitud en Rom. 11:25; con la mente en esto y continuando en analizar las promesas del feliz retorno de la unidad nacional de Yisrael, HaMashíaj ya lo había confirmado en Mat. 24:31 y fijó su duración: vr. 24, a pesar que tiempo después sus discípulos se lo preguntan Ma‛aséi/Hec 1:6; y reafirmado en Ivrím/Heb. 8:8, sanando la rotura conforme a lo dicho: “una sola nación… Nunca más estarán divididos” (Yjq./Eze. 37:22), “Ellos serán mi pueblo y yo seré su Elohím” (id. vr. 23) reafirmado apostólicamente en 2 Kor. 6:18 ¿y quien es Su Pueblo? Esta pregunta la contesta Tehil-lím/Slm. 148:14. Si vemos en Rev. 7:4-8 que persiste en nombrar, llamar y convocar a su pueblo con el nombre uninacional “Benéy Yisraël” (Hijos de Israel) y con los nombres organizativos y corporativos de 12 Tribus, es porque de alguna manera estas tribus han perdurado a través de los siglos desde aquel fatídico 740 A.E.C. a acepción de Yehudá, Benyamín y una parte de Leví, que unidos como un todo, forman lo que la gente llama “judíos” o “hebreos” e “Israel”; en lo que respecta a las 10 tribus, aparentemente se ve como que si desaparecieron, como que dejaron de existir; YâHWëH no los va a hacer brotar de la nada ni con componendas. existen, pero regados, dispersos, llenando las naciones: ¡eso es “meló kol HaGoyím”, plenitud es llenura, es completar, cumplir la profecía! Las 10 tribus: 1) perdieron su identidad como parte de los “Benéy Yisraël”, 2) perdieron su continuidad con la estadía en la tierra prometida y repartida por YâHošhú‛a (Josué) y 3) perdieron su religión al perder el contacto con la Toráh (la ley de Moisés); éste mismo suceso le pasó a una mayoritaria parte de la Kehi-láh de YâHWëH  el 130 E.C. mutándose en “Ekklessía/Iglesia” cuando rompió su conexión y sus raíces hebraicas y abrazó las filosofías griegas de moda en aquel entonces: el "deleitable pasatiempo" académico del Imperio Romano, la asombrosa "fuente de la sabiduría universal", la "indiscutible excelencia", la "hermosura elocuencia y sin par" de la lengua divina (la griega) del "maravilloso" espíritu helénico. Sí maravilloso, porque con estratagema (Efe. 4:14) y artes compuestas (2 Kefá/Ped. 1:16), los apologistas, honrados a partir del Concilio de Nicea con el suntuoso título de «Padres de la Iglesia» (¡Exacto, eso son!), hicieron un sincretismo armónico de la Doctrina Torahítica de HaMashíaj moldeándola con tales herejías grecolatinas. Al desecharse la Toráh que era lo que detenía al misterio de iniquidad (2 Tes. 2:7) se le dio entrada a la apostasía: la funesta «teología del reemplazo»; la misma palabra “Iniquidad o Inicuo” en lengua griega es = ánomos à “A” = sin, “Nomοs” = Ley ¡O sea: sin Toráh!

Aquellas tres pérdidas que jamás han logrado recuperar por sí mismas las 10 tribus, no están determinadas a ser perpetuas, tienen caducidad, tendrán un feliz desenlace y la promesa mesiánica es: reunión completa, sin dejar aún uno (Ysh. 27:12, Yjq. 39:28, Rom. 11:26); no obstante, deben haber vínculos –realidades terrenas- para que ésta específica promesa se cumpla: debemos tomar en cuenta que, tanto en las Escrituras como en la historia seglar, nunca consta que hubo un genocidio de las 10 tribus, simplemente fueron asimiladas por las naciones que las absorbieron étnicamente en todo el deambular de su destierro, iniciada desde Ashur (Asiria) y completada en toda la faz actual del planeta tierra: Mitzráyim (Egipto), desde donde regresarán: Ysh. 27:13. La plenitud de gentiles ha llegado a su zenit, pues la dispersión ha dejado huellas indelebles al regar Efráyim —las 10 tribus perdidas— su semilla, sus genes y su sangre, la herencia genética porque JAMÁS puede faltar la Devar (palabra) de YâHWëH: Yir. 31:35-37: “Así ha dicho YâHWëH, que da el shémesh para or del yom, las leyes de la yaréi-aj y de los kojavím para lumbre de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; YâHWëH Tzebaót es Su nombre. Dice YâHWëH: —“Si estas leyes faltaren delante de mí, también la simiente de Yisrael faltará para no ser nación delante de mí todos los yamím”-. Así ha dicho YâHWëH: —“Si los shamáyim arriba se pueden medir y buscarse abajo los fundamentos de la éretz, también yo desecharé toda la simiente de Yisrael por todo lo que hicieron”-, dice YâHWëH”. Lo más probable es que no logremos saber como se fueron propagando nuestros ancestros, pero sí es una realidad que han perdurado y nosotros hemos llegado a ser físicamente, no simbólicamente, sus descendientes; de igual manera, a nosotros pero no a Él, que nada le es imposible, sepamos en que tribu estemos potencialmente asignados.

Yir. 2:36 nos aconseja que no discurramos más, en que mudemos nuestros caminos, ¡suficiente ha sido ya la vergüenza de Ashur y Mitzráyim! ¿No crees tú que ya es tiempo que dejemos de beber de los ríos Nilo y Eúfrates (Yir. 2:18), las cuales nunca serán Aguas de Jayím (existencia) sino de muerte?, como borrachos hemos sido (Ysh. 28:1) bebiendo del vino de inmundicia de la gran ramera de Rev. 17:1-5,15; en lugar de comer Léjem de Jayím (YâHojanán/Jn. 6:35) estar comiendo vianda inmunda (YâHoshea/Os. 9:3), deseando comer de las algarrobas de los puercos (LukiYâH/Lc 15:16). Ya es tiempo que el errabundo hijo Efráyim ¡vuelva en sí! (vr. 17) y haga tiqún: se restaure (vr. 24), aunque ello implica que Yehudá sienta celos (vr. 28) y se oponga a recibirlo y concelebrar su teshuváh (retorno), puesto que Yehudá aún desde los 70 años de destierro, YâHWëH le dice: “Ben, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.” y aún hoy a pesar del holocausto nazi y a pesar del terrorismo palestino, el Abba ha estado con el ben mayor: YâHudáh. ¡Celebremos también nosotros —aunque sea debajo de los tempestades de este mundo- la fiesta que le es menester a Abba porque su ben menor muerto era y ha resucitado, habíase perdido y es hallado! (vrs. 23 y 24).

Nuestra Comunidad es además Esenia NETZARÍ. HaMashíaj y sus talmidím (discípulos) brotaron del seno de la «Secta de los Esenios Nazarenos», los Essením del norte, mientras que los Esenios de Qumrám fueron los del sur, de donde emergió YâHojanán HaMatvil (Juan el sumergista Bautista). Por consiguiente, los Essením que estaban ubicados en la región que se extiende desde el monte Carmel hasta el lago de Natzareth, donde estaba la aldea en que YaHShUaJ Ben YaHosëf residía y que la Comunidad Esenia de la época de HaMashíaj tomó el nombre: Natzarím; aunque toponímicamente toda la región siempre se le ha llamado Galil (Galilea), esto está establecido en Luk. 4:14-16. Por último, cito Ma’a./Hec 24:5 que muestra como la Comunidad primitiva era conocida y tomemos en cuenta que la palabra “secta” en hebraico, Aramaico y aún griego, tiene la connotación de «camino».
Nosotros, como una Comunidad Sefaradí
EsSenia NÔTZe, tratamos, estamos en constante intento, en todo lo que está a nuestro alcance: aprender, practicar, cumplir y enseñar los principios morales, altruistas y estoicos ejemplarizados en HaMaŠhíY·aĴ y sus talmidím, hacia la consecución -mientras existamos en este nivel terrenal y presente siglo- del rúaj/hálito/espíritu cooperativista, comunitarista y fraternalista que ellos nos han alentado, hacia la sublime y suprema aspiración a la perfección, rectitud, fervor y qedusháh/separación/santidad.
Hacemos férreamente del conocimiento público, que nosotros como leales talmidím de YâHŠhẀ
‛ấH HaMaŠhíY·aĴ y sus Šheliĵiyím, apegados a la más rigurosa norma de Su Mensaje, Llamado y Vocación, estamos total y absolutamente apartados y sin vinculación alguna con las corrientes, cual río de agua que han salido de la boca del dragón (Rev. 12:15-16), del gnosticismo, rosacrucismo, astrología, quiromancia, cartomancia, tarót, nigromancia, santería, magia blanca, rosada, roja, negra y tanta herejía y apostasía que ya alcanzó, inundó y ahogó a ciertas congregaciones que desdichadamente tienen una cierta similitud con nosotros, hablan parecido a nosotros, puesto que algunos salieron y aprendieron de nosotros, más ya no están con nosotros. Es nuestro deber, hacerles el llamado de amonestación a enderezar sus pasos, aún está la oportunidad.
Acérquese con entereza/confianza a nosotros, si usted extiende su mano para solicitar ayuda, ¡He aquí, henos aquí!

 

¡Shalóm y alcancen ser dichosos: Šhalóm UBeraĵóЋ!,

 Envíe sus inquietudes a:

 

Moréh BenYaHmín Trigueros-Muñoz, siervo de YâHWH YâHŠhH.

Presidente de la Comunidad Yisrael Sefaradí Esenia Natzarí en El  Šālvador.
Home URL: http://csefarad.ancient-hebrew.org/.

  

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